馃摳 La Posada del Potro


馃 Cuenta una leyenda que, durante el reinado de Pedro I El Cruel (1334-1369), un militar par贸 en la Posada del Potro de C贸rdoba. Iba de camino a Sevilla, pero decidi贸 hacer noche all铆. El soldado se qued贸 prendado de una de las muchachas que atend铆an el mes贸n y, al parecer, ella tambi茅n de 茅l. Cuando lleg贸 la noche, el mesonero, taimado, le propuso alojarse en una de las estancias del primer piso. 脡l accedi贸 sin saber que el mesonero quer铆a asesinarlo y quedarse con su dinero. Pero el ardid no dio resultado. La joven alert贸 al militar de la treta.

El soldado decidi贸 seguir su camino hasta Sevilla, donde se entrevist贸 con Pedro I El Cruel, tambi茅n conocido como El Justiciero. El monarca, escandalizado por los hechos que le relat贸 el militar, decidi贸 ir a C贸rdoba. En la posada encontr贸 varios cad谩veres de viajeros y joyas. Pedro I castig贸 al mesonero, haciendo gala de su fama justiciera. Y la pena fue digna de alguien a quien llamaban El Cruel: El due帽o de la fonda fue atado por las manos de las rejas de la posada y de los pies engancharon unos caballos. Los corceles tiraron con fuerza y se acab贸 la historia del posadero.

M谩s de seis siglos dan para que nazcan muchas leyendas. Ayer se inaugur贸 en C贸rdoba una exposici贸n, que ser谩 permanente, sobre la historia de la Posada del Potro, uno de los edificios m谩s emblem谩ticos de la ciudad.

A finales del siglo XIII, el rey Sancho IV decidi贸 impulsar una serie de ferias en la ciudad de C贸rdoba. Entre ellas, una de ganado donde se compraban y vend铆an caballos. Las ferias atra铆an a gentes de los pueblos cercanos y de las provincias lim铆trofes. Para alojar a estos comerciantes, surgi贸 una red de posadas y fondas. La del Potro -que tambi茅n se llam贸 de la Pastora, la Catalana y Do帽a Teresa- no era la m谩s importante, pero s铆 es la 煤nica que ha perdurado hasta nuestros d铆as.

Las primeras referencias documentales de esta posada, que est谩 ubicada en la Plaza del Potro frente al museo Julio Romero de Torres, datan del a帽o 1.381. Pero el mayor esplendor y renombre lo alcanz贸 en los siglos XVI y XVII, cuando la picaresca y el hampa campaban a sus anchas por las villas espa帽olas.

La Posada del Potro aparece, con ese mismo nombre, mencionada en la obra literaria de Miguel de Cervantes y Saavedra. Rinconete y Cortadillo, p铆caros del Siglo de Oro, hicieron de las suyas en la fonda cordobesa. En el Quijote, tambi茅n aparece mencionada la posada. No en vano, Cervantes estudi贸 en C贸rdoba durante alg煤n tiempo y cuentan que, cada vez que volv铆a a la ciudad, se alojaba en este edificio. En la obra de Luis de G贸ngora y Argote tambi茅n aparece.

Los siglos fueron pasando y la ciudad cambiaba, pero ah铆 continuaba la posada. A principios del XX, un grupo de cordobeses, organizados en torno a Enrique Romero de Torres, batall贸 para que el edificio fuera considerado Monumento Hist贸rico, algo que lograron y que ha permitido que perdure hasta la actualidad, aunque ya no como fonda sino como sala de exposiciones y monumento.

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馃摳 El Carpio

馃 Es muy posible que la cita de Plinio el Viejo(III,10), en la que menciona Onvba en esta zona, se est茅 refieriendo a los or铆genes de El Carpio. La leyenda Onvba tambi茅n aparece en las monedas acu帽adas por esta ciudad en el siglo I a. C. Se trata de una serie de ases y semis. El enclave debi贸 contar con una importante explotaci贸n agraria, ya que en el reverso de la citadas monedas siempre aparecen dos espigas tumbadas rodeando el nombre.[1]

La actual villa de El Carpio, se fund贸 en el primer tercio del siglo XIV junto a la torre mandada construir por Garci M茅ndez de Sotomayor, descendiente de los conquistadores de estas tierras, con anterioridad a su participaci贸n en una serie de hechos de armas en la frontera granadina durante el reinado de Alfonso XI, quien traslad贸 al nuevo emplazamiento a la poblaci贸n que estaba en estas tierras en la 茅poca musulmana, la de Alcocer (Al-Qusayr).

Reverso de moneda en la que se aprecian el nombre de ONVBA y dos espigas de trigo.

Alcocer fue conquistado por Fernando III en 1240, siendo posteriormente (1245) donada su villa y fortaleza al concejo de C贸rdoba y delimitados los t茅rminos de su feligres铆a. Parte de su t茅rmino fue repartido entre varios miembros de la familia que colabor贸 en su reconquista: los Mel茅ndez o M茅ndez de Sotomayor, realiz谩ndose posteriormente otras reparticiones de sus tierras. Uno de los descendientes de esa familia (Garci M茅ndez de Sotomayor) logr贸 reunir en su poder a primeros del siglo XIV los donad铆os repartidos por Fernando III, mandando construir en ellos una torre fortaleza.

Alrededor de la torre, surgi贸 la poblaci贸n de El Carpio, d谩ndose como fecha de su fundaci贸n el a帽o en que se termin贸 la construcci贸n de aquella (1325).

La extensi贸n territorial que abarca el actual t茅rmino municipal de El Carpio form贸 parte en la antig眉edad del municipio romano llamado Sacili Martialium. Un n煤cleo urbano se situaba en el cortijo del Alcurruc贸n -t茅rmino municipal de Pedro Abad- que tuvo rango de municipio de derecho latino y estaba integrado en el convenio jur铆dico cordob茅s, equivalente a la demarcaci贸n judicial.

El actual territorio de El Carpio fue, en 茅poca romana, una zona de fuerte implantaci贸n rural, como lo prueban los restos de villas encontrados en La Huelga, sitio del Carneril, cortijo del Valle, t煤nel de la presa de Mengemor y villar de Alcocer. Estas villas confirman una gran actividad agraria que estar铆a concentrada en el cultivo de cereales, como se confirma con la aparici贸n de un campo de silos subterr谩neos de una enorme capacidad de almacenamiento junto a la ermita de San Pedro.

La villa, presidida por la Torre de Garci-M茅ndez -resto de la antigua fortaleza-, se asienta sobre una colina desde la que se domina un amplio panorama. Su configuraci贸n urbana recuerda los pueblos fortaleza, levantados en torno a un castillo. En la actualidad el centro del pueblo lo ocupa la plaza de la Constituci贸n donde se encuentra la Parroquia de la Asunci贸n y el Ayuntamiento.

A lo largo de la edad moderna, la villa de El Carpio se erige en el centro de uno de los se帽or铆os m谩s importantes en tierras cordobesas.Los M茅ndez de Sotomayor se vincularon en 1472 con la casa de Haro. En 1549 se eleva a la categor铆a de Marquesado, y a partir de 1559 extiende su jurisdicci贸n a los pueblos vecinos de Pedro Abad y Adamuz. En 1660 y 1747 quedaron sometidas a su jurisdicci贸n las Siete Villas de los Pedroches. Este fen贸meno refleja el poder铆o que lleg贸 a alcanzar la Casa de Haro, casa que en 1688 se uni贸 con la de Alba.

馃摳 Ermita del Socorro

馃 La ermita del Socorro se encuentra en la plaza del mismo nombre, junto a la plaza de la Corredera.

El templo se construye en el siglo XVII. Primitivamente, estaba en el interior de la plaza. Cuando el Corregidor Francisco Ronquillo Brice帽o orden贸 la renovaci贸n de la plaza, la ermita fue expropiada a cambio de la cesi贸n del solar que actualmente ocupa.

La fachada, de doble altura, se corona con t铆mpano abierto con 贸culo en el centro. El acceso a la ermita se realiza a trav茅s de un arco de medio punto con clave resaltada flanqueado por dos pilastras. Un t铆mpano partido sobre entablamento de trifiglos y metopas policromadas sirve de transici贸n al cuerpo superior, el cual repite el esquema del inferior. Sobre basamento, se un vano en forma de arco de medio punto acoge la imagen de la Virgen, flanqueado por dobles pilastras, y coronado con t铆mpano cuyo entablemento presenta triglifos y metopas policromadas.

El 谩ngulo entre el basamento y las pilastras se resuelve mediante relieves en forma de mensulones, peque帽os pin谩culos en los extremos y 贸culos.

El mal estado del inmueble, especialmente de las cubiertas, determina que en noviembre de 2007 el obispado de C贸rdoba obligue al cierre temporal de la ermita. La imagen titular de la Virgen del Socorro, junto con la de San Rafael, se trasladan el d铆a 18 de ese mismo mes a la vecina parroquia de San Pedro, d贸nde se siguen realizando los cultos de la cofrad铆a

El altar mayor tiene un camar铆n, que aloja la imagen titular de la Virgen del Socorro, el cual sobresale en planta y se conecta en altura con el vecino edificio de la calle Toril, de tal modo que al andar por dicha calle, pasamos bajo el camar铆n. Tiene, adem谩s, dos ventanas a ambos flancos que abren a dicha calle, lo que permite contemplar la Virgen desde el exterior.

Plaza de Toros de los Tejares


La plaza de toros fue construida por la sociedad creada por聽Joaqu铆n Mant茅, emprendedor impresor que form贸 una sociedad de cien acciones que compraron en una primera fase la聽Huerta de Perea, y en una segunda fase, construy贸 seg煤n planos del arquitecto聽Manuel Garc铆a del 脕lamo, en la actual聽Ronda de los Tejares

En su construcci贸n se emplearon materiales de derribos de otros conventos de la ciudad como el Convento del Esp铆ritu SantoConvento de San Cayetano y Convento de Capuchinos, llegando a albergar en un principio a 8.278 espectadores y posteriormente hasta 10.532 personas entre tendido, grada cubierta, asientos de barandillas, asientos de antepecho y 85 palcos y teniendo un ruedo de 52 metros de di谩metro.

Sin terminarse las obras, se celebraron una serie de corridas los d铆as 31 de mayo2 de junio y 3 de junio. La inauguraci贸n oficial tuvo lugar el 8 de septiembre de 1846.

El 15 de agosto de 1863, al t茅rmino de una novillada, se produjo un incendio que la destruy贸 completamente. Andr茅s Rodr铆guez se encarg贸 de su reconstrucci贸n, siendo inaugurada el 20 de enero de 1866Amadeo Rodr铆guez, arquitecto, reforma casi por completo la Plaza de Toros, sustituyendo la madera por hierro.

Durante la Feria de mayo del a帽o 1874, una mujer result贸 muerta al subir un toro al grader铆o.

Rafael Molina “Lagartijo” lidi贸 el 5 de octubre de 1879 un brav铆simo ejemplar de Joaqu铆n del Val que med铆a 24 varas. Tras petici贸n mayoritaria, fue indultado, regal谩ndoselo a Antonio Miura. Este toro posteriormente marcar谩 la ganader铆a Miura para siempre. Los “coloraos ojo de perdiz” de Miura que se lidian desde entonces, proceden de este toro llamado “Murci茅lago”.

El 26 de diciembre de 1888, fue corneado Manuel Mart铆nez Manene por el novillo “Aguardentoso”, de la ganader铆a de Rafael Molina “Lagartijo”, corneado Manene tan gravemente que falleci贸 dos d铆as despu茅s; resultando tambi茅n heridos los toreros Torerito y MeloGuerrita, que ve铆a el espect谩culo como espectador, tuvo que saltar al ruedo para ayudar a las cuadrillas, resultando igualmente herido.

Otros fallecidos durante festejos fueron el picador sevillano Manuel Navarro “Cabeza de Dios”,el 25 de julio de 1901 al ser derribado por un novillo de Gonz谩lez Nand铆n, sufri贸 tan fuerte golpe con la montura del caballo, que muri贸 al d铆a siguiente y el picador cordob茅s Valerio Merino Ram铆nez “El Tigre”, el 15 de abril de 1956, al sufrir la ca铆da del caballo francurandose la base del cr谩neo en una novillada en la que actuaron Manuel Avila, Juan Jim茅nez “El Tigre” y Manuel Cadenas Torres con toros de D铆az Tregallo.

Otro percance digno de menci贸n sucedi贸 en la corrida del 25 de julio de 1929 que fue corneado el novillero cordob茅s Francisco Guti茅rrez “Serranito de C贸rdoba” que como consecuencia de 茅sta tuvieron que amputarle la pierna izquierda por gangrena.

Plaza de toros de los Tejares (a帽os 1940).jpg

Un festejo de necesario comentario, de los muchos desarrollados en la plaza de los “Tejares”, fue la corrida toros a beneficio del monumento a “Manolete” ubicado en la plaza del Conde Priego, celebrada el 21 de octubre de 1951 en la que actuaron el rejoneador Duque del Pinohermoso y los espadas Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”, Carlos Arruza, Agust铆n Parra “Parrita”, Manuel Capetillo, Jos茅 Mar铆a Martorell, Jorge Medina, Manuel Calero Cantero “Calerito”, Julio Aparicio, Aselmo Liceaga y el sobrino de “Manolete” Rafael Soria Molina 鈥淟agartijo鈥, con toros de diversas ganader铆as, cedidos para tan magn铆fico evento. Presidi贸 la corrida el alcalde de C贸rdoba Alfonso Cruz Conde teniendo como asesores a los ex-matadores Rafael Gonz谩lez Madrid “Machaquito”Antonio de la Haba Torreras “Zurito” y el rejoneador y ganadero 脕lvaro Domecq.

La 煤ltima corrida que se celebr贸 en este coso se produjo el d铆a 18 de abril de 1965 donde actuaron El PuriAntonio S谩nchez Fuentes, y Jos茅 Mar铆a Susoni.

馃摳 Calle Capitulares

馃 La calle Capitulares ofrece al menos dos espacios en los que habita el encanto: el comp谩s de la iglesia de San Pablo y el llamado callej贸n del Gal谩pago, que adentra en la antigua Diputaci贸n y Biblioteca Provincial, edificio recuperado como delegaci贸n de la Consejer铆a de Cultura tras una sabia intervenci贸n.

CalleCapitulares02.jpg

La marm贸rea portada barroca del siglo XVIII por la que se asoma a la calle la iglesia de San Pablo es bella pero enga帽osa, pues no guarda relaci贸n estil铆stica con el templo. Tras ella se abre el recoleto comp谩s, cuyo sosiego contrasta con el ajetreo de la calle; otra isla de tranquilidad que seduce con su vegetaci贸n envolvente 鈥搇as palmeras washingtonias, el jazm铆n, el plumbago, las ca帽as…鈥, sobre la que se impone la amarilla portada manierista, de finales del siglo XVI. Sobre su ingreso de medio punto, flanqueado por dobles pilastras, se extiende un front贸n partido; en el segundo cuerpo vigila el comp谩s desde la hornacina la imagen de Santo Domingo, y sobre 茅l descuella el blanco roset贸n, moderno. Poco tiene que ver esta fachada con la esbelta f谩brica interior, que asombra al visitante nada m谩s traspasar el cancel.

La contemplaci贸n de las esbeltas naves de desnuda piedra, cubiertas por artesonado de lacer铆a mud茅jar, eleva el esp铆ritu. La severa desnudez del primer g贸tico encuentra el contrapunto de otros estilos bien distintos en la marm贸rea capilla barroca de la Virgen del Rosario o en la del Cristo de la Expiraci贸n, envuelta en yeser铆as de raigambre mud茅jar inspiradas en la Capilla Real catedralicia. Pero el mayor faro devocional del templo es la piedad de Juan de Mesa, venerada como Nuestra Se帽ora de las Angustias.

En el 煤ltimo tercio del siglo XIII iniciaron los dominicos la construcci贸n de su iglesia conventual, ultimada a finales del XV. Pero en el siglo XIX sufri贸 los negativos efectos de la desamortizaci贸n, que origin贸 su abandono y ruina. La triste suerte del monumento cambia a partir de 1897, cuando el obispo Sebasti谩n Herrero lo entrega a los misioneros claretianos, que emprenden su restauraci贸n con la intervenci贸n del arquitecto Adolfo Casti帽eyra y del escultor Mateo Inurria, El padre Antonio M. Pueyo del Val, impulsor de aquella intervenci贸n, encontr贸 la iglesia 鈥渃omo un largo t煤nel, blanqueado, oscuro y bajo de techo, con naves laterales de una sola vertiente, sin coro, sin 谩bsides…鈥. De pena. Pero en pocos a帽os resucit贸 de la ruina.

Como guinda de la restauraci贸n el padre Pueyo adquiri贸 en la Exposici贸n Internacional de Par铆s de 1900, por 29.000 pesetas, un espl茅ndido carill贸n de 32 campanas, que alegr贸 con sus musicales tintineos el entorno de San Pablo hasta que en 1964 enmudeci贸. En 1998 la cooperaci贸n de la Consejer铆a de Cultura, el Ayuntamiento, la Diputaci贸n y Cajasur hizo el milagro de devolver la voz al mudo carill贸n, y desde entonces su grata soner铆a vuelve surcar el cielo cordob茅s. Acorde con los tiempos, el nuevo carill贸n est谩 informatizado, y su responsable puede programar cualquiera de las doscientas melod铆as, religiosas y profanas, que integran el repertorio. Es un placer sinigual escuchar desde el recoleto comp谩s el sonoro tintineo de sus campanas, verdadera m煤sica celestial, que suenan siete veces al d铆a, en las horas 10.35, 10.40, 11.45 鈥揺l 谩ngelus鈥, 14.20, 14.25, 19.45 y 19.50.

Ya en la calle, la mirada atenta descubre otros detalles gratos. Como la cabecera rematada por linterna de la iglesia del Cister, que se impone en el paisaje urbano de la calle Alfaros; la reconstruida muralla romana que, en duro contraste, reaparece bajo el edificio posmoderno del nuevo Ayuntamiento; y la s贸lida plataforma de sillares que sustenta el templo romano.

Ahora hay que buscar una puerta con verja que, cerca de la Esparteria, ostenta el n煤mero 2, cuyo modesto aspecto no anticipa lo que aguarda dentro, un edificio proyectado por los arquitectos Sanz Cabrera y Jim茅nez Povedano donde, en ejemplar proceso de integraci贸n, las formas y materiales de hoy conviven y dialogan con el legado arquitect贸nico del pasado, procedente del antiguo convento de San Pablo. El callej贸n del Gal谩pago desemboca en un ensanche o plaza interior flanqueada por naranjos y palmeras washingtonias, cuya vertiente derecha embellece una arquer铆a ciega de raigambre renacentista. Delante se alza la moderna fachada, revestida con amarillenta piedra de Macael. El indicado respeto al arte del pasado integra en su interior un barroco sal贸n con decoradas b贸vedas de arista y un acogedor patio con doble arquer铆a cerrada por cristal, propio de una casa se帽orial.

Alguien puede pensar que tiene mala suerte esta ejemplar actuaci贸n por quedar oculta desde la calle a la mirada del viajero, pero acaso en ello resida su encanto, pues la interioridad le proporciona recogimiento. Al regresar a la calle, la mella de un solar permite contemplar, triunfante en su podio, la columnata del Templo romano.

鉁 Rincones de C贸rdoba con encanto.

Castro del R铆o

Los primeros pobladores de Castro del R铆o, los encontramos ya en la Prehistoria. Los estudios de sus tierras nos demuestran la intensidad de su poblamiento y la benevolencia de las mismas desde la Edad de los Metales. Se han encontrado restos neol铆ticos, ib茅ricos (recinto fortificado y exvotos), cer谩mica griega y campaniense, inscripciones romanas y visigodas, etc茅tera.

La poblaci贸n de Castro del R铆o – J. A. Mizal, en un nuevo estudio sobre la obra Los caminos de Al-Andalus en el siglo XII de Al-Idrisi, identificada con el castillo de Qasira o Qasruh, estaba ubicada en el camino de C贸rdoba a Elvira. Se desarrollar铆a durante la 茅poca isl谩mica, construy茅ndose probablemente su recinto amurallado al quedar el territorio cordob茅s en primera l铆nea de frontera en el siglo XII. Las primeras noticias sobre Castro son del a帽o 1236, cuando a煤n estaba en poder de los musulmanes. En 1240 fue conquistada por Fernando III mediante pacto, inici谩ndose a continuaci贸n el repartimiento de sus tierras. Castro del R铆o, constituida a principios del siglo XIV por el Castillo, la Villa y un arrabal extramuros, se ver谩 condicionada por su situaci贸n fronteriza y su ubicaci贸n en la zona de penetraci贸n desde C贸rdoba a Granada por el valle del Guadajoz.

En la primavera1鈥 de 1333,21鈥 aunque Francisco Fern谩ndez de B茅thencourt afirm贸 equivocadamente que fue en 1331,3鈥 el rey Muhammed IV de Granada asedi贸 durante tres d铆as el municipio de Castro del R铆o con un poderoso ej茅rcito,1鈥 y los musulmanes atacaron la mencionada villa con tanto 铆mpetu que en un s贸lo d铆a llegaron a derribar seis de los 芦recios portillos禄 de sus murallas.3鈥 Pero el ataque de los granadinos fue frenado por algunos caballeros de la ciudad de C贸rdoba desde el castillo de Espejo, donde se hallaban Mart铆n Alfonso de C贸rdoba el Bueno y Pay Arias de Castro, aunque hubo discrepancias en cuanto al modo de defender Castro del R铆o, ya que unos cre铆an que lo mejor era penetrar en el castillo lo antes posible, y otros pensaban que la resistencia en el interior era insostenible y que lo mejor que se pod铆a hacer era 芦negociar la salida禄 de sus moradores,4鈥 aunque en esos momentos Mart铆n Alfonso de C贸rdoba manifest贸 que lo 芦defender铆a o morir铆a en 茅l禄.56鈥 Y el asedio de Castro del R铆o fue descrito del siguiente modo por Alejandra Recuero Lista en su tesis sobre el reinado de Alfonso XI de Castilla:7

Los hombres de Mart铆n Alfonso encontraron que los musulmanes estaban cansados despu茅s de la batalla, y que ten铆an poca guardia, pues su misi贸n era no dejar salir a nadie, no impedir que entraran. Aprovechando estas circunstancias, los castellanos entraron en el arrabal y encontraron las puertas cerradas. Los de Castro estaban demasiado cansados para abrirles las puertas, pero les facilitaron la entrada por un portillo. Sin embargo, los hombres que hab铆an acudido a pie no pudieron seguir el paso de los caballeros, y pronto cayeron en manos de los musulmanes. Una vez dentro, los hombres de Mart铆n Alfonso, viendo el mal estado en el que se encontraba la fortaleza y los hombres que la defend铆an, hicieron todo lo que pudieron para reparar los da帽os, pero el trabajo era de tal magnitud que pronto se dieron cuenta de que era imposible mantener el cerco durante mucho tiempo, por lo que decidieron enviar mensajeros a Espejo y C贸rdoba pidiendo que un grupo de hombres acudiera al castillo por la noche, donde encontrar铆an a los moros cansados, y que, una vez all铆 descercaran el lugar o entrasen en el castillo para defenderlo. El plan lleg贸 a o铆dos de los granadinos cuando uno de los mensajeros fue capturado, por lo que Muhammad IV decidi贸 combatir durante el d铆a el castillo de la forma m谩s contundente posible para conseguir tomarlo ese mismo d铆a, pues si esperaban hasta la noche los cordobeses se les echar铆an encima. A pesar de no contar con suministros, ni con flechas que lanzar desde las almenas, la resistencia de los cristianos que se encontraban dentro del castillo de Castro fue estoica. Cuando uno de los portillos cay贸, fue defendido fieramente por Mart铆n Alfonso. Sin embargo, tambi茅n el otro lado del muro estaba cediendo, por lo que un hombre le mand贸 llamar para que les enviase refuerzos. Mart铆n Alfonso respondi贸 que no pod铆a, pues si prescind铆a de alguien en el port贸n, este caer铆a definitivamente. Esta era la situaci贸n cuando lleg贸 la noche y Muhammad IV orden贸 a sus tropas que regresasen al campamento, momento que fue aprovechado por Mart铆n Alfonso para enviar nuevos mensajes a Espejo pidiendo m谩s hombres que les ayudasen a defender el castillo. Finalmente los de Espejo respondieron a la petici贸n y, nada m谩s llegar, se pusieron a reconstruir el muro. Cuando lleg贸 el amanecer, los musulmanes se retiraron y dejaron el lugar en manos cristianas.

Y conviene se帽alar que el asedio de Castro del R铆o, que termin贸 con la derrota de los musulmanes, fue relatado minuciosamente en el cap铆tulo CXI de la Cr贸nica de Alfonso XI8鈥 y tambi茅n en el cap铆tulo CXXIX de la Gran Cr贸nica de Alfonso XI.9

Castro del R铆o tuvo una vida religiosa muy intensa a lo largo de los siglos bajomedievales y de la modernidad, como se demuestra nada m谩s que con la enunciaci贸n de su extenso patrimonio hist贸rico-art铆stico. Fue cabeza del Arcedianato de la Campi帽a, gozando de una importante situaci贸n econ贸mica.

Con la incorporaci贸n en 1565 al Marquesado de Priego, Castro del R铆o queda sometido a la jurisdicci贸n se帽orial, situaci贸n que se mantiene a lo largo de la Edad Moderna.

脡poca de conflictos sociales

La villa de Castro del R铆o sufri贸 todos los vaivenes pol铆ticos y militares que caracterizan la historia m谩s temprana del siglo XIX provincial.

La enfrentada realidad socio-econ贸mica de Castro, junto a la temprana conciencia social de su grupo proletario, fortalecieron el predominio incuestionable de las corrientes libertarias en el periodo finisecular del siglo XIX y en buena parte del XX.

Desde 1913, Castro del R铆o se convertir谩 en la “Capital del sindicalismo cordob茅s”, en palabras de D铆az del Moral. Y a partir de abril de 1915, la FAN (Federaci贸n Nacional de Agricultores) tendr谩 en Castro su cabeza centralizadora para toda la regi贸n cordobesa. Esta relevancia culminar谩 con la celebraci贸n de los Congresos anarcosindicalistas de 1918 y 1919.

La enfrentada realidad socio-econ贸mica a la que hemos hecho menci贸n unido a lo dicho anteriormente, tendr谩 sus consecuencias en los siguientes a帽os.

Durante la Guerra Civil, las represalias y sanguinarios escarmientos protagonizados por uno y otro bando hacen palidecer a la conciencia m谩s serena; tal fue el grado de enconamiento de la represi贸n mutua. El 22 de septiembre de 1936 el pueblo pas贸 a estar sujeto a la Zona Nacional.

Algunas expertos consideran que Castro del R铆o fue fundado por el pretor de la Espa帽a Ulterior, Lucio Postumio. Durante las guerras civiles entre C茅sar y Pompeyo, Castro se mantuvo al lado de C茅sar. Tuvo en la 茅poca 谩rabe una gran importancia con el desarrollo del regad铆o y porque su conquista facilit贸 la entrada en C贸rdoba cuatro a帽os m谩s tarde. Al ser incorporada a la corona de Castilla se le cedi贸 su se帽or铆o a esta ciudad.

El subsuelo de Castro del R铆o est谩 lleno de testimonios de las culturas que pasaron por el mismo (se han hallado monedas egipcias). La historia del pueblo castre帽o se relaciona con personajes tan c茅lebres y destacados como Fernando el Cat贸lico, que en junio de 1483 lleg贸 a Castro del R铆o para reunirse con los cien mil soldados que le acompa帽aron a la conquista de Granada. En este pueblo tambi茅n estuvo encarcelado Cervantes cuando era cobrador de alcabalas (impuestos por ventas), a causa de unas desavenencias con la Iglesia.

馃摳 Palacio de los Duques de Almod贸var

馃 El edificio del actual IES ” Maim贸nides”, de C贸rdoba se construye en el lugar que ocupaba la casa palacio de los Duques de Almod贸var. La fachada de la antigua casa, conocida como el Palacio de los Marqueses de la Puebla o de los Duques de Almod贸var, fue construida en 1764. Sus propietarios, los Fern谩ndez de C贸rdoba pose铆an vivienda y terrenos en el mismo sitio, al menos desde 1605. Varias generaciones de la conocida saga cordobesa habitaron el palacio.

En 1875, la Diputaci贸n compra la casa que “habitan y es propiedad de los duques de Almod贸var” a Elisa Martel Fern谩ndez de C贸rdoba Bernuy Guti茅rrez, casada en segundas nupcias con Mart铆n de Rosales y Valterra, por 150.000 pesetas, justiprecio fijado por el perito Rafael Luque Lubi谩n. El edificio, que ocupaba un solar de 59.917 varas (unos 4131 metros cuadrados), fue adquirido para albergar al Gobierno Civil y a la Diputaci贸n Provincial. Ambos organismos compart铆an, desde 1843, una parte del exconvento de San Pablo.

El Gobierno se traslada al antiguo palacio rozando el umbral de los a帽os 80, pero la Diputaci贸n permanece en San Pablo. Constaba de dos partes: “una dedicada a vivienda se帽orial construida con el decoro, solidez y esmero propio del destino”, y otra dedicada a “casa de labor y vivienda de criados” . Con el paso del tiempo, el viejo edificio que s贸lo hab铆a recibido un lavado de imagen, sin reformas de importancia, se deteriora.

Por ello, en 1906, cuando el Gobierno Civil a煤n no llevaba treinta a帽os instalado en 茅l, se proyecta derribarlo y construir un edificio sobre el solar resultante para sede de las dos instituciones provinciales citadas. Adolfo Casti帽eyra Boloix, autor del proyecto, consigue armonizar – seg煤n Patricio Bolomburu, Arquitecto Municipal que informa el proyecto- “la seriedad y sobriedad inherente a un edifico oficial con la elegancia y belleza en los detalles”. En 茅l destacan “la distribuci贸n de sus plantas” y la fachada en la que el autor “pone su sello y buen gusto”.

La Diputaci贸n tampoco en esta ocasi贸n se traslada al nuevo edificio, cuya fachada y estructura se conservan hoy tal y como las concibiera Adolfo Casti帽eyra. Sin embargo, desde 1935, su distribuci贸n interior ha venido soportando las modificaciones y reformas necesarias para adaptarlo a los distintos usos a los que, un edificio dividido en dos partes, eran destinados. La unificaci贸n no se produce hasta que en 1985 la Diputaci贸n cede, gratuitamente, a la Junta de Andaluc铆a el edificio provincial denominado “Antiguo Gobierno Civil” para ampliaci贸n del Instituto Polit茅cnico de Formaci贸n Profesional (desde 1997, IES 篓 Maim贸nides篓 ). La entrada al Centro por la calle Alfonso XIII , no se produce hasta julio de 1988.

Autor del proyecto

Antes de entrar en la descripci贸n de la construcci贸n del edificio (1907-1908), conviene dar algunas pinceladas biogr谩ficas del autor del proyecto: Adolfo Casti帽eyra Boloix, arquitecto cordob茅s que, seg煤n Alberto Villar, fue el “hilo conductor” de los cambios arquitect贸nicos ocurridos en C贸rdoba a finales del siglo XIX y a primeros del XX. De ascendencia gallega y catalana, nace en C贸rdoba (03-04-1856); en 1881, contrae matrimonio, en Madrid, con la portorrique帽a Mar铆a del Carmen Alfonso, quien le da tres hijas y un hijo. Arquitecto desde los 32 a帽os, fue Ayudante Facultativo de las obras de la Biblioteca y Museos Nacionales, Arquitecto de Segunda del Ayuntamiento de C贸rdoba, Arquitecto de la Diputaci贸n de C贸rdoba y Arquitecto del Obispado.

Casti帽eyra es autor de m谩s de sesenta proyectos de edificios civiles y religiosos de C贸rdoba capital y provincia. Los m谩s importantes est谩n recogidos en el Cat谩logo de la exposici贸n sobre su obra, celebrada en C贸rdoba en 1985. Destacamos la construcci贸n de la iglesia de Santa B谩rbara de Pe帽arroya-Pueblonuevo (1913), la terminaci贸n de la Iglesia de la Inmaculada de Villa del R铆o (1894), la restauraci贸n de las iglesias de San Pablo de C贸rdoba (1897- 1903) y de San Mateo de Lucena (1898), la edificaci贸n del cementerio de A帽ora y varios edificios de las calles Claudio Marcelo, Gondomar y Gran Capit谩n. Pero, sin duda, los dos edificios m谩s representativos de su teor铆a arquitect贸nica son el Palacete de Te贸filo 脕lvarez Cid, actualmente sede del Colegio de Arquitectos, y la sede del IES 篓 Maim贸nides 篓.

El edificio del “Gobierno Viejo”

En abril de 1907 el Vicepresidente de la Comisi贸n Provincial env铆a los planos y el proyecto de la fachada del nuevo edificio al Ayuntamiento y solicita el permiso de obras. Del proyecto original de Adolfo Casti帽eyra Boloix, s贸lo hemos encontrado un dibujo de vidriera, que indica a qu茅 iba a ser destinado el edificio, y los dibujos de la fachada, que el propio Casti帽eyra realiza a finales de noviembre de 1906.

El Ayuntamiento autoriza las obras, pero 茅stas no empiezan hasta finales de junio de 1907. En diciembre del mismo a帽o, Casti帽eyra solicita modificar la alineaci贸n del edificio prevista en la calle del Cister, suprimiendo un saliente que afear铆a la fachada. Deducimos que las obras estaban en sus inicios y que por la grandiosidad del edificio y los medios t茅cnicos del momento, no concluyeron hasta bien entrado 1909. Hay, incluso, quien afirma que las obras nunca llegaron a terminarse del todo, y que algunos medios auguraron una vida corta al nuevo edificio. Antonio Saraz谩 y Murcia en uno de sus itinerarios tur铆sticos propuestos en 1933 escribe refiri茅ndose al edificio: en 茅l “est谩 situado el Gobierno Civil, que es un edificio moderno y de mal gusto, a煤n no terminado”.

Villar Movill谩n califica el edificio como el “m谩s grande y destartalado que realizara Casti帽eyra”. Destaca su exorno, la abundancia de “grandes girasoles y flores” , la majestuosidad del balc贸n semicircular de la fachada principal – “demasiado balc贸n para una calle tan escueta篓- que descansa sobre la puerta de entrada, unas columnas exentas que soportan, a modo de entablamento, un front贸n partido y una exuberante ornamentaci贸n floral en el perfil de las volutas que resaltan las claves de los arcos. Los arcos son variados: semicirculares, de medio punto, rebajados e, incluso, escarzanos. Los motivos geom茅tricos estilizados y los florales (azucenas y girasoles) se suceden en los antepechos. Sin duda, seg煤n Villar, el aspecto ornamental y decorativo, la grandiosidad y ampulosidad de toda la fachada, incluida la de la calle Carbonell y Morand, nos sugieren una est茅tica barroca que, por otro lado no es extra帽a en el llamado “Art nouveau” que Casti帽eyra utiliza tambi茅n en otros edificios.